viernes, 16 de noviembre de 2012

LA PROGNOSIS DE CONDUCTA Y EL PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD.


Antes que nada debemos dilucidar los conceptos generales de lo que se pasara a detallar posteriormente. La conducta desde el punto psicológico está relacionada a la modalidad que tiene una persona para comportarse en diversos ámbitos de su vida. Esto quiere decir que el término puede emplearse como sinónimo de comportamiento, ya que se refiere a las acciones que desarrolla un sujeto frente a los estímulos que recibe y a los vínculos que establece con su entorno. En tanto la conducta desde el punto de vista jurídico penal se refiere mas bien al entorno que marca la respuesta típica, antijurídica y reprochable de un individuo ante un bien jurídico protegido.  Esta claro que los conceptos no son diferentes, solo que cambian los modelos de adaptaciones de los mismos debido a que el resultado de las conductas son diferentes ya que las conductas normales no acarrean consecuencias jurídicas como las que violan un bien protegido.

Las conductas son distintas debido a que, para que se produzca la respuesta ante el estimulo hay una serie de factores que hacen al conjunto para la posterior acción u omisión, es así que el individuo puede llegar a atenuar o agravar su conducta según su actuar en el momento dado de realizar la conducta antijurídica o también durante la misma. A esto lo llamamos la Reprobabilidad, que es sinónimo de culpabilidad y en una forma mas conceptual es la reprobación basada en la capacidad del autor de conocer la antijuricidad del hecho realizado y de determinarse conforme a conocimiento.

El resultado de una violación de un bien jurídico protegido acarrea consecuencias como es la pena, sanción que depende de cuan reprochable es la persona para recibir la pena en forma proporcional a su conducta. Es así que el Art. 2 del C.P. en su inciso 1 dice “No habrá pena sin reprochabilidad”, esto indica que para que haya una sanción del estado, la persona deberá ser encontrada culpable de violar la norma por la cual debía regir su conducta. Es así que en el campo de la psicología muchas veces los llamados Peritos, auxiliares elementales en todo juzgamiento, pueden encontrar de que la persona no tenía conocimiento de lo que hacía y mediante este informe el Juez lo encuentra irreprochable, por lo tanto no puede ser castigo. Ya  como definíamos anteriormente reprobabilidad, en una parte del concepto dice que el individuo debe conocer la antijuricidad del hecho realizado y determinarse conforme a conocimiento, esto indica que una persona con la salud mental dañada, entiéndase que no puede discernir lo que pasa a su alrededor, no puede ser castigo por el Estado como una persona normal, debido a que en el momento de realizar el hecho el mismo se encontraba inmerso en una realidad distinta, por lo tanto su verdad  no era la misma de un ser humano cuya capacidad de entender las cosas van acorde a la realidad a las normas reguladoras. Para estos casos existen medidas de mejoramiento y seguridad, que son efectivas para prevenir futuras conductas dañinas.

El inciso 2 del mismo Art. citado precedentemente  reza: “la gravedad de la pena no podrá exceder los límites de la gravedad del reproche penal”, esto indica que si  luego de haberse demostrado que el individuo estaba conciente, sabia que estaba cometiendo un ilícito, que eso estaba prohibido y que igual cometió el hecho, el barómetro para poder medir el quantum de la pena no debe sobrepasar los limites de los castigos legislados.

El inciso 3 del articulo 2, menciona que las medidas de seguridad deberán guardar proporción con: 1. la gravedad del hecho o de los hechos que el autor o participe haya realizado, 2. la gravedad del hecho o de los hechos que el autor o participe, según las circunstancias, previsiblemente realizará y 3. el grado de posibilidad con que este hecho o estos hechos se realizarán. Esto quiere decir en el punto 1 que no es proporcional una pena o una medida de seguridad impuesta a una persona que cometió un hecho punible contra la vida que una persona que violo el bien jurídico protegido del honor. En punto 2 se refiere más bien al campo en que el autor o los autores desarrollaron su conducta, ya que muchas veces los hechos son premeditados, por lo tanto al haber  mas preparación para la realización del ilícito el grado de reprochabilidad sube, no es lo mismo una la realización de una estafa, en el cual  se necesita armar el campo para que ocurra la estafa que un lesión culposa, que deviene de una negligencia, o sea no se pensó cometer el hecho. El punto 3 y último habla sobre  la posibilidad en que los hechos pudieron o no consumarse, hay muchas situaciones donde la psiquis de la persona hecha a tallar su parte moral, por lo tanto en el momento de la realización del hecho no se consuma debido a que el mismo se detuvo, por lo tanto el reproche es reducido o en casos en que la persona ya realizó el hecho pero en vez de parar sigue y se ensaña mas, por lo tanto en esas situaciones la persona no tuvo ninguna intención de parar y a sabiendas que era peor no se detuvo, en estos casos el reproche es mayor por lo tanto la pena también.

La reprochabilidad pues tiene 2 aspectos, tiene uno fundamento intelectual, porque el autor conoce o puede conocer la antijuricidad del hecho y un elemento volitivo, porque no obstante de ese conocimiento o posibilidad, ejecuta el acto. Sin bien el autor no conoce de la antijuricidad o no tiene modo de conocerla, el hecho no puede ser reprochable.

Es el caso del error de prohibición contenido en el artículo 22 del Código Penal vigente conocido como error de derecho o también en los casos de hechos punibles por omisión de un error de mandato.

Existen también casos en los que la ley permite renunciar al reproche debido a las circunstancias especiales, por ejemplo en el caso de exceso de confusión, miedo o terror, consagrados en el artículo 24 del CP. En estos casos consagrados en el artículo 25 del CP donde existe una inexigibilidad de otra conducta o cuando el actor tuvo propósito de proteger otro bien jurídico, esto hace imposible que el actor pueda ajustar su conducta según la norma.

En virtud del artículo 65 del CP, el Juez debe mensurar la pena de acuerdo al grado de reproche individual, debido a que en hay situaciones que existen mas de un individuo para a realización del hecho, por lo tanto la conducta de cada uno es diferente y debe ser tratado de forma individual.

Dicho artículo reza lo siguiente:

Artículo 65.- Bases de la medición

1º La medición de la pena se basará en la reprochabilidad del autor y será limitada por ella ; se atenderán  también los efectos de la pena en su vida futura en sociedad.

2º Al determinar la pena, el tribunal sopesará todas las circunstancias generales en favor y en contra del autor y particularmente:.

     1.  los móviles y los fines del autor  ;

     2.  la actitud frente al derecho  ;

     3.  la intensidad  de l a  energía  criminal  utilizada en la realización del hecho  ;

     4.  el grado de ilícito de la violación del deber de no actuar o, en caso de omisión, de actuar  ;

     5.  la forma de la realización, los medios empleados, la importancia del daño y del peligro, y las consecuencias reprochables del hecho  ;

     6.  la vida anterior del autor y sus condiciones personales y económicas  ; y

7.      la conducta posterior a la realización del hecho y, en especial, los esfuerzos para reparar los daños y reconciliarse con la víctima.

3º En la medición de la pena, ya no serán consideradas las circunstancias que pertenecen al tipo legal.

He aquí con esta norma que los principios de Reprochabilidad y Proporcionalidad, da relevancia a la consecuencia de la conducta del individuo porque es donde el Juez hace una sana apreciación  de todo lo ocurrido y analiza punto por punto la actuación de los perseguidos por el Estado para así darle un castigo proporcional a su conducta reprochable.

El juicio sobre la pena debe señalarse que el sistema de imposición de sanciones tiene su basamento en principios rectores de la normativa sustancial y éstos establecen los siguientes criterios : 1) el grado de reproche al autor o partícipe, Art. 2º del C.P, quien tiene condiciones, por conocimiento y voluntad, de motivarse conforme a la norma y no lo hace, por expresa disposición de voluntad,  2) las bases de medición de penas, señaladas en el Art. 65 del Código Penal, sobre los cuales se volverá más adelante por constituir el eje central de los agravios; y, por último, 3) los objetivos de la pena, de readaptación social del acusado y defensa de la sociedad.

Las bases de medición de penas, establecen una serie de casuísticas a través de las cuales se orienta la aplicación de la misma, partiéndose del reproche al autor y limitándosela a través del mismo y su orientación en la vida futura del acusado. Para tal menester, en los ítems, la normativa penal dispone la realización de igual número de “juicios particulares” y cada uno de ellos pueden resultar, de acuerdo al caudal probatorio, positivo o negativo a los intereses del acusado, por lo tanto son, en abstracto, son conceptos ambivalentes – atenuantes o agravantes – que sirven para ir delimitando la pena

LOS MÓVILES Y FINES DEL AUTOR.

En este punto se deben ser tenidos en cuenta los motivos que incitaron al autor a la comisión del hecho punible que pueden ser estímulos externos (dificultades económicas) y estímulos internos (celos).   Estos móviles son los que maquina la conducta para volverla punible.

 En cuanto a los fines debe ser considerado el propósito que llevó al autor a realizar el hecho punible. Por ejemplo: el actor quería venganza y mato a su esposa que le fuera infiel.
 
La mayor o menor contrariedad a la norma de los motivos que impulsaron al autor a la comisión del hecho resultará decisiva para establecer el grado de reprochabilidad.

LA FORMA DE LA REALIZACIÓN DEL HECHO Y LOS MEDIOS EMPLEADOS.

En este punto debe ser tenido en cuenta las condiciones en la que el autor realizo el hecho y cuales fueron las herramientas que empleo para llegar a su objetivo. Es aquí donde se analiza cuanto quiso el actor que se produzca el acto y cuan complejo fue su actuar.

Hay hechos punibles como el secuestro donde hay mas de un autor y las condiciones para que se lleve a cabo la conducta antijurídica es mucho compleja porque quiere de preparación previa y posterior por lo que la reprochabilidad se agrava mucho mas.
   
LA INTENSIDAD DE LA ENERGÍA CRIMINAL UTILIZADA EN LA REALIZACIÓN DEL HECHO.

Por intensidad, podemos entender como el grado de voluntad, despliegue físico o intelectual. Un ejemplo es la persona que roba un celular y luego de realizar el robo se da a la fuga corriendo.

Otro ejemplo claro también puede ser un homicidio en el momento en que autor hiere de muerte a una persona con un balazo y no contento se ensaña y le mata a cuchillazos, en ese momento la energía para producir el hecho es aun peor y produce un agravante.

LA IMPORTANCIA DE LOS DEBERES INFRINGIDOS.

Se refiere a los casos de los delitos de omisión, cuanto más relevante sea la conducta que se esperaba que el autor desplegara, mayor gravedad tendrá el hecho.

LA RELEVANCIA DEL DAÑO Y DEL PELIGRO OCASIONADO.

Para establecer esta circunstancia debe ser tenida en cuenta la Teoría de “La Extensión del Daño”, cómo por ejemplo, dando muerte a una persona se deja a una familia sin el sustento que ésta otorgaba a la misma. Se plantea la cuestión relativa a si sólo se encuentra abarcado el resultado típico o si también entran en consideración las consecuencias mediatas del hecho y la medida en que éstas también debieron haber resultado previsibles para el autor. Se exige que sólo se otorgue relevancia a aquellas consecuencias que tengan alguna relación con el fin de protección de la norma.  

LAS CONSECUENCIAS REPROCHABLES DEL HECHO

Este punto se refiere a las consecuencias que acarrea el hecho punible, es necesario que se trate de consecuencias que guarden alguna vinculación con el fin de protección de la norma (ej.: la incapacidad de realizar una labor renumerada como consecuencia de una lesión corporal).

Para agravar la pena sólo se pueden tener en cuenta la afectación de bienes jurídicos “coprotegidos” por la norma.

LAS CONDICIONES PERSONALES, CULTURALES, ECONÓMICAS Y SOCIALES DEL AUTOR.

Las condiciones personales del autor forma parte de la base del juicio de prevención especial. Deben tenerse en cuenta circunstancias tales como, situación familiar, profesión, origen social y sus ingresos, estas serán de importancia para determinar la capacidad del autor para reconocer la antijuridicidad del hecho y comportarse conforme a ese conocimiento, para ello, lo decisivo será el momento del hecho, mientras que para analizar las necesidades de prevención especial, las condiciones personales a tomar en cuenta serán las del momento de la sentencia.

LA VIDA ANTERIOR DEL AUTOR.

En general se acepta que la conducta precedente permite reconocer si el autor tuvo mayor o menor autodeterminación. Nuestro código no sanciona la reincidencia ya que rige el Derecho Penal de hecho y no de autor, la reprochabilidad se refiere a un hecho concreto y no a hechos anteriores.

LA CONDUCTA POSTERIOR A LA REALIZACIÓN DEL HECHO Y, EN ESPECIAL, LOS ESFUERZOS PARA REPARAR LOS DAÑOS Y RECONCILIARSE CON LA VICTIMA.

En este punto debe tenerse en cuenta si el autor ha tratado de reconciliarse con la víctima y realizado esfuerzos para reparar los daños, procurando disminuir por lo menos los efectos de la conducta delictiva. Una conducta de rebeldía agravaría la situación del acusado sin embargo una demostración de arrepentimiento o colaboración con la justicia será atenuante. Dentro de esta condición debe tenerse en cuenta especialmente su comportamiento durante el proceso en este sentido puede resultar agravante la declaración de rebeldía y puede resultar atenuante la reparación del daño, el arrepentimiento, etc.

Algunos han admitido la atenuación de la pena en caso de confesión. Quien confiesa hace algo que el derecho no lo exige: colaborar en su propia imputación (principio de prohibición de autoincriminación). No cualquier confesión puede convertirse en una circunstancia atenuante sino sólo aquella que permita extraer conclusiones positivas acerca de la personalidad del autor. Sólo puede ser un factor de atenuación la confesión que es producto del arrepentimiento no aquella en que el autor se limita a admitir aquello que ya está probado por otros medios. No basta la mera declaración esta debe ir acompañada de aquello que efectivamente haga, o se comprometa a hacer con relación al daño, y este es el único aspecto al que puede dársele alguna trascendencia para atenuar la pena. 

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